Un estudio global del Reuters Institute, publicado recientemente, mapea creadores de contenidos e influencers de noticias en 24 países (de las Américas, Europa, Asia – Pacífico y África) y revela un dato preocupante: si bien hay una amplitud de formatos y voces, las asimetrías de poder persisten y ponen en riesgo la fiabilidad de la información y el equilibrio y la diversidad de análisis. El informe clasifica a los creadores, entre otras categorías, por tipo: comentario político, análisis o contenido adyacente a las noticias. Y se encontró que:
Lo que logramos este año
El diplomado ‘Herramientas para leer el mundo’ ha graduado hasta ahora a tres cohortes, con un total de 281 personas certificadas. La cuarta edición cuenta actualmente con 443 docentes inscritos. Un dato que nos llena de orgullo: en las dos últimas cohortes, la participación de mujeres superó el 59 %.
Cada una y cada uno de ustedes, desde sus salones de clase —en Cundinamarca, Cauca, Norte de Santander, Chocó y otros territorios— trabaja día a día por fortalecer el pensamiento crítico y construir medios escolares que informen sobre lo local, narren lo que incomoda, lo propio y también aquello que enorgullece.
En términos territoriales, contamos con participantes de 17 departamentos del país, además de experiencias que trascendieron fronteras y se desarrollaron desde otros países. Esta diversidad se refleja en proyectos que ponen en el centro la identidad comunitaria, la biodiversidad, la memoria local y los problemas que afectan directamente a las comunidades educativas.
Cuatro temas para profundizar:
La producción de información digital —en medios tradicionales y digitales— sigue marcada por una amplia brecha de género: el 85 % de quienes influyen en la agenda informativa son hombres. La “democratización” de las publicaciones no garantiza la inclusión.
Esto no es un dato menor y demuestra que el ecosistema digital no es democrático ni diverso ni plural, por el contrario, legitima y perpetúa desigualdades históricas. Para Diego Alonso García Ramírez, profesor de Periodismo y codirector de la Maestría en Comunicación Política Digital en la Universidad del Rosario que ha estudiado el panorama mediático en Colombia, “las mujeres siguen siendo o estando subrepresentadas en el ecosistema informativo y los hombres lo continúan dominando tanto en número, cantidad, visibilidad y alcance”.
Las audiencias más jóvenes (18 y 24 años) prestan más atención a creadores de noticias (51 %) que a las marcas de medios tradicionales (39 %). Si las figuras que moldean la perspectiva política son principalmente masculinas, se corre el riesgo de naturalizar narrativas y modelos de liderazgo que invisibilizan los derechos de las mujeres y de los grupos subrepresentados.
Aunque el estudio no se enfoca en esto, Diego García insiste en la importancia de conectarlo con la violencia de género en línea. Las mujeres reciben ataques focalizados que disminuyen su participación y visibilidad pública. Según UN Women, un porcentaje alarmante de periodistas y creadoras de contenido sufren hostigamientos digitales, reforzando la sobrerrepresentación masculina en los espacios públicos digitales.
El informe evidencia datos preocupantes en términos de configuración de discursos y opinión. En la última contienda electoral de Estados Unidos, influencers, podcasters y youtubers como Joe Rogan y Nelk Boys tuvieron un impacto mayor en la recta final de la victoria electoral de Donald Trump. Esto muestra su capacidad de configurar opinión, amplificar narrativas y movilizar electores. Y aunque no es nuevo que los creadores generen agenda, la combinación de polarización, algoritmos y economía de la atención incrementa el riesgo de desinformación, especialmente cuando muchos de ellos no verifican, contrastan ni contextualizan: tareas que sí forman parte del oficio periodístico, incluso cuando migra a nuevos formatos.
¿Qué sucede en Colombia?
En el país, el panorama refleja la misma tendencia global: entre las 15 de las personas más mencionadas en las noticias de las redes sociales y videos, 12 son hombres y solo tres son mujeres. Plataformas y medios tradicionales como Caracol, RCN, Semana y El Tiempo siguen siendo centrales como fuentes de información. Entre las figuras más mencionadas destacan Luis Carlos Vélez, Daniel Coronell, Walter “Wally” Rodríguez y Vicky Dávila, quien encabeza el listado de seguidores.
Para las voces disidentes el reto no es solo producir contenido, sino saber navegar la gobernanza algorítmica, como dice García: “No es que no existan voces alternativas, sino que les toca navegar un ecosistema digital estructurado por algoritmos y plataformas que buscan que lo más atractivo, lo más escandaloso, tenga alcance no necesariamente lo más relevante”.
María Fitzgerald, periodista de derechos humanos, se sorprende de que las personas más mencionadas en las noticias de las redes sociales y de video por los encuestados en Colombia sean hombres. Pareciera “prácticamente imposible que no figuren nombres de congresistas, por ejemplo de la relevancia de María José Pizarro o incluso opinadoras como Karen Solís o Laura Camila Vargas, que tienen un alcance tremendo, pero además sus opiniones influyen bastante fuerte en la agenda pública”.
En palabras de Fitzgerald, el problema es más profundo: “nuestras percepciones, nuestros análisis, las opiniones que nosotras damos siempre tienen como esta medida de tomarlas como si fueran algo menor y también la idea de que las mujeres no deberíamos ocupar un espacio ni en la política ni como analistas ni como figuras que estén allí incidiendo de ninguna manera”.
¿Qué podemos hacer? Tres rutas para aportar al cierre de la brecha
Cerrar la brecha de representación en la esfera digital no se logra solo señalando la desigualdad: requiere formación, presión colectiva y cambios en la cultura informativa. La periodista María Fitzgerald propone tres caminos concretos que pueden orientar a medios locales, escolares y comunitarios:
- Fortalecer las voces de las mujeres desde la raíz. Implica crear escuelas de gobierno que preparen a más mujeres para influir en lo público.
- Hacer pedagogía con las audiencias. Los algoritmos son espejos de la demanda. Si las audiencias solo consumen voces masculinas, la plataforma seguirá amplificándolas.
- Presionar a las plataformas. El problema no es solo editorial: es estructural. Plataformas como Meta o X pueden —y deberían— intervenir para ampliar el alcance de voces diversas, especialmente en temas políticos y de interés público.
Una invitación desde el periodismo local
En tiempos convulsos donde prima la desinformación y es tan importante participar de manera informada, la forma importa, así como el contenido. El periodismo local puede convertirse en un espacio de contrapeso poderoso, en el que las voces subrepresentadas participen, lideren y cuestionen. Naturalizar discursos sesgados y perpetuar desigualdades se alimenta de la dominación de las pantallas por parte de un mismo grupo. No se trata de llenar cuotas: se trata de ampliar la participación y equilibrar el mapa informativo. ¿Qué papel quieres que juegue tu medio escolar o comunitario en el mapa informativo? ¿Cómo contribuyes a consolidar un espacio más plural y justo en el ecosistema digital?