La Educación Mediática e Informacional (EMI) nos ha reunido desde distintos puntos del país para asumir nuestro papel como ciudadanos activos: personas capaces de participar en la conversación pública, leer críticamente el mundo y promover debates informados desde las aulas.

Lo que logramos este año

El diplomado ‘Herramientas para leer el mundo’ ha graduado hasta ahora a tres cohortes, con un total de 281 personas certificadas. La cuarta edición cuenta actualmente con 443 docentes inscritos. Un dato que nos llena de orgullo: en las dos últimas cohortes, la participación de mujeres superó el 59 %.

Cada una y cada uno de ustedes, desde sus salones de clase —en Cundinamarca, Cauca, Norte de Santander, Chocó y otros territorios— trabaja día a día por fortalecer el pensamiento crítico y construir medios escolares que informen sobre lo local, narren lo que incomoda, lo propio y también aquello que enorgullece.

En términos territoriales, contamos con participantes de 17 departamentos del país, además de experiencias que trascendieron fronteras y se desarrollaron desde otros países. Esta diversidad se refleja en proyectos que ponen en el centro la identidad comunitaria, la biodiversidad, la memoria local y los problemas que afectan directamente a las comunidades educativas.

Desde 2022 se han realizado talleres presenciales en municipios priorizados de Vichada, Guainía, Vaupés, Putumayo y Caquetá, con tres objetivos claros:

  • Sensibilizar a estudiantes y docentes sobre derechos fundamentales como la libertad de expresión, el acceso a la información y la libertad de prensa.
  • Introducir conceptos clave de la Educación Mediática e Informacional (EMI).
  • Abordar los riesgos de la desinformación mediante estrategias pedagógicas que consideran las dinámicas de la IA, las redes sociales, el ecosistema informativo y las deepfakes.

Este año visitamos Puerto Asís, Mitú, Ciénaga de Oro y La Macarena. En cada municipio encontramos estudiantes críticos y participativos, con interés en cuestionar la información que consumen y en visibilizar problemáticas locales.

Este año conocimos más de cien medios escolares o alternativos. Sus productos periodísticos fueron una ventana para comprender las agendas locales y las necesidades informativas de cada territorio. Todas las narrativas compartían un mismo sello: lo local importa.

EDesde Riosucio, Chocó, la profesora Yerardin Espinosa Blanco decidió visibilizar la situación de su institución educativa. Con un celular y el deseo de informar, documentó el deterioro de la infraestructura escolar causado por las lluvias, una realidad que vulnera el derecho a la educación.

Así lo cuenta ella:

La experiencia en el diplomado fue muy significativa porque, aunque no tenía conocimientos previos, sí existía un gran interés en brindar información real a la comunidad. La primera publicación fue un reto tanto para mí como profesora, como para el estudiante que se interesó en ayudar. Él asumió el rol de reportero, trasladándose al lugar de los hechos. Iniciamos identificando qué queríamos contar y escogimos cómo nos afecta la llegada del invierno.

Queríamos mostrar que no solo perjudica la movilidad, sino principalmente la educación de los niños y niñas. Nos sentamos a hablar con los estudiantes, escuchamos sus perspectivas y redactamos un texto que expresa esa vulneración que se ha normalizado. Fue precisamente el diplomado el que despertó ese interés en la comunidad estudiantil, dispuesta ahora a visibilizar que no se está protegiendo su derecho fundamental a la educación. Gracias a la enseñanza recibida, hoy contamos con las herramientas necesarias para posicionarnos como un medio comunicativo en Riosucio, sabiendo cómo informar con transparencia y veracidad

Este 2025 fue también un año para salir del aula, encontrarnos y conversar cara a cara. Con esta edición, La Pizarra llega a su número 16, así se consolida como un espacio de reflexión, pedagogía y acompañamiento para docentes que apuestan por la Educación Mediática e Informacional en sus territorios.

Uno de los hitos más significativos del año fue la participación de la FLIP en la Semana Global de la Alfabetización Mediática e Informacional (Semana AMI), realizada en Cartagena. Allí tuvimos la oportunidad de compartir experiencias con docentes que, desde contextos muy distintos, demuestran el impacto del periodismo escolar en los procesos formativos y comunitarios.

Durante esa semana conversamos con el profesor Camilo Gómez, profesor rural en Vichada y creador del pódcast El Tesoro de la Esmeralda; Liliana Cerón, docente de Cajibío (Cauca) y creadora del periódico escolar La Mochila, y Mónica Palomino, la creadora del periódico La Lupa Curiosa, una apuesta de periodismo escolar que hoy circula en varias instituciones educativas de Cartagena.

Este encuentro confirmó algo que venimos viendo desde hace tiempo: el periodismo escolar no es un ejercicio accesorio, es una herramienta poderosa para promover la participación, el pensamiento crítico y el derecho a la información desde edades tempranas. Constatamos  cómo las experiencias locales dialogan con debates globales sobre desinformación, inteligencia artificial, democracia y educación. También reafirmamos el valor de la EMI como un proceso formativo que trasciende el aula, conecta territorios y aporta a la construcción de ciudadanía en el país.

Este año también realizamos la segunda edición del Premio de Periodismo Escolar-EMI y la primera Convocatoria Distrital de Periodismo Escolar. Se reconocieron cinco ganadores y cinco menciones de honor, entre más de 50 postulaciones cargadas de creatividad, rigor y compromiso.

Escuchar las voces de estudiantes y docentes y leer sus trabajos reafirma el sentido de este esfuerzo colectivo.

¡Salimos en El Espectador!: Lea aquí los trabajos con los que profesores buscan superar brechas de desinformación.

A todas y todos quienes participaron, ¡gracias! Esperamos ver nuevos productos periodísticos el próximo año.

El 2026 se asoma como un año para profundizar lo construido. La cuarta cohorte del diplomado ‘Herramientas para leer el mundo’ llega con docentes creativos, comprometidos y con una fuerte presencia de regiones descentralizadas, lo que reafirma nuestra apuesta por una Educación Mediática e Informacional situada, diversa y con enfoque territorial.

El próximo año seguiremos acompañando a quienes desean crear o fortalecer medios escolares, ampliar las conversaciones sobre desinformación, democracia, bienestar digital y derechos en entornos digitales, y abrir espacios de encuentro entre docentes, estudiantes y comunidades. Regresaremos con nuevas ediciones de La Pizarra, invitados e invitadas especiales, la tercera edición del Premio de Periodismo Escolar-EMI y el lanzamiento de la plataforma de la Escuela FLIP de Educación Mediática e Informacional, pensada como un espacio vivo de formación, intercambio y creación colectiva.

Sabemos que los desafíos continúan, pero también que no partimos de cero: comenzamos de una comunidad que cree en el periodismo escolar, en la educación como herramienta de transformación y en la palabra como forma de cuidado y participación.

Con esta edición, La Pizarra se toma una pausa. No para desconectarse, sino para respirar, agradecer y volver con más fuerza. Gracias a las profesoras y profesores que leyeron, compartieron, adaptaron estos contenidos al aula y apostaron por formar estudiantes críticos, curiosos y comprometidos con su entorno.

Gracias por confiar, por preguntar, por narrar lo local y por demostrar que la Educación Mediática e Informacional se construye todos los días, desde cada salón de clase y cada medio escolar. 

Les deseamos unas fiestas tranquilas, tiempos de descanso y encuentros que reconforten. Que el nuevo año llegue con preguntas renovadas, historias por contar y muchas ganas de seguir leyendo el mundo juntos y juntas.

Nos leemos pronto.